Respira.

A veces, las cosas simplemente están fuera de tu control. No puedes cambiarlas. No puedes forzarlas a tu voluntad. No importa si ya llegas 45 minutos tarde, si tu pelo no está peinado y no has entregado el proyecto, estás perdiendo neuronas cada segundo que pasas aquí sentado, muriendo, muriendo por dentro.

No dejes de respirar. Dejas de pensar cuando dejas de respirar. Respira.

Respira.